Si dices mentiras eres un debil mental.
Para hablar de las mentiras es necesario empezar hablar de la verdad, ya que es necesario conocer el antídoto antes de conocer el veneno.
“La verdad los hará libres” dijo una vez cierto revolucionario en medio oriente y cuanta razón tenían y siguen teniendo sus palabras; la verdad libera el espíritu de las personas y permite un crecimiento en varios aspectos, la verdad ayuda a madurar y a perfeccionar el carácter del hombre; el inconveniente es que la verdad es un trago amargo que solamente pocos pueden degustar y sobrevivir a su toque.
La verdad es aquello que si no te mata te fortalece, por ello es que es tan temida y aborrecida por los débiles, ya que estos son tan inferiores que no creen sobrevivir al impacto.
En la actualidad la verdad es un producto que nadie compra por no estar en oferta y es más caro en comparación de las mentiras que pululan en la civilización.
El decir mentiras no es nada más que un síntoma de ser un pobre imbecil que no puede aceptar la verdad y la realidad que le rodea y que necesita que se le alimente de falsas creencias y de verdades a medias como si de calostro intelectual se tratara; es solo un síntoma de inmadurez y de incompetencia.
Si ser un mentiroso es de imbeciles y fracasados, el aceptar las mentiras ajenas como si fueran verdades, a sabiendas que son falacias, es de pendejos débiles mentales con materia fecal en vez de materia gris y tristemente el mundo esta lleno de este tipo de gente-caca.
Nadie esta exento de ser participe de un circulo vicioso de mentiras y falsedades; aun los mas sabios y los mas científicos pueden caer en el sucio juego de las mentiras, pensando que existen las malparidas “mentiras piadosas” o las “mentiritas blancas”, ¡¡cosa mas falsa no ha existido, ni existirá jamás!!, las mentiras son todo menos piadosas, son crueles y traicioneras y no hacen nada mas que ayudar a la putrefacción de la persona, tanto de quien la dice, como de quien la recibe.
Las mentiras son uno de los recursos mas usados por la humanidad en cualquier época para justificar hechos que parecen ser difíciles de digerir en aras de parecer un bonachón que trata de proteger a otro de un destino infeliz o amargo; el problema no es jugar a ocultar la verdad como si eso fuera efectivamente posible, el problema es en verdad creer que se le hace un favor al prójimo al omitir datos.
“El camino al infierno esta lleno de buenas intenciones”, esta frase la escuche alguna vez en quien-sabe-donde-chingaos y encierra un conocimiento simple pero revelador, como si de sentido común se tratara; el tener buenas intenciones y un “buen corazón” no es justificante para engañar, traicionar y manipular a los que te rodean para tratar de moldear la realidad a tu gusto, con el fin de hacerlos mas felices o evitarles el dolor.
El mentir, como ya había mencionado antes, es solo una artimaña de los tarados y de los fracasados para conjugar una fantasía que pueda sustituir la realidad que no pueden soportar; huyen de la realidad al mentir y piensan que es un esfuerzo que pueden lograr con éxito y sin salir lastimados en el proceso; la ironía de esto es que todo lo que creen es una mentira a fin de cuentas.
Es por eso que hago un llamado para dejar de mentir y empezar a expresarse con propiedad y con la verdad en la boca, admitiendo los errores, defectos y cualidades, exigiendo lo que se necesita, aborreciendo lo que se desprecia, haciendo gala de la sinceridad, de la honestidad, eliminando las mentiras y las falsedades que solo nos aminoran y empequeñecen.